Es cada vez más frecuente escuchar la frase “salud mental”. Entre las y los jóvenes e incluso las y los niños, podemos escuchar frases enfocadas en la falta de salud mental, ejemplo es cuando refieren sentir ansiedad o depresión. A veces, lo consideramos una exageración y no prestamos la atención debida a lo que nos dicen, en lugar de indagar qué es lo que realmente está sucediendo.
Busquemos entender lo que implica la salud mental. Según la ONU, la salud mental es un estado de bienestar que nos permite enfrentar momentos de estrés y dificultades, para poder manejar la situación y salir adelante.
También, debemos entender que la salud mental es un derecho humano fundamental. Si la salud física lo es, ¿por qué no habría de serlo la salud mental?
La salud mental es más que la simple ausencia de un trastorno. Implica la búsqueda del equilibrio emocional, aprendiendo a manejar y controlar estados de angustia, estrés, ansiedad, enojo y otras emociones incómodas. Es fundamental comprender que las sensaciones y emociones que una persona puede experimentar pueden ser incapacitantes. Por ejemplo, una persona con depresión puede tener dificultades para relacionarse con otros, lo que puede llevar a una discapacidad psicosocial.
¿Y la psicología para qué?
Ante muchas situaciones, no siempre tenemos control o injerencia. Sin embargo, sí podemos buscar controlar y aprender a manejar lo que sentimos y cómo lo expresamos, además de tomar decisiones enfocadas en nuestro bienestar.
Es por ello que la atención psicológica se vuelve tan relevante. Es una herramienta que nos permite expresar nuestro malestar y ser escuchados, lo que puede marcar la diferencia entre la tranquilidad o la insatisfacción que puede llevar a otros actos.
Acudir a terapia no es solo para cuando se tiene un trastorno o cuando se está al borde del colapso. Buscar el acompañamiento psicológico es buscar una herramienta para el crecimiento personal que nos permite:
*Mejorar el bienestar emocional: Aprender a manejar y expresar nuestras emociones. Esto nos ayuda a prevenir o identificar una depresión o ansiedad severa, y a evitar explosiones de enojo que generen conductas violentas o autodestructivas.
*Fortalecer la autoestima y el autocuidado: Reconocer nuestro valor personal, identificar patrones de conducta y pensamientos negativos, y redirigir nuestra energía.
*Mejorar habilidades sociales: Incluyendo la comunicación, la empatía y la socialización sana.
Aportar en el tratamiento de trastornos y problemas específicos: Como depresión, ansiedad, fobias, estrés postraumático, trastornos alimenticios, problemas de pareja o de crianza, entre otros.
Cambios humanos
Todas las personas estamos expuestas a vivir cambios en diversas áreas de nuestra vida: en el ámbito personal, de pareja, laboral, o familiar. Nuestro cuerpo cambia con el paso del tiempo, podemos enfrentar la muerte de un ser querido, entre otras situaciones.
Aceptar que somos seres cambiantes y dinámicos nos permite ver que cada persona afronta las vivencias a su manera. De igual forma, cada persona puede tener o no las herramientas necesarias para enfrentar estas situaciones de forma asertiva. Es crucial tener presente que existen diversos factores que afectan nuestra estabilidad emocional, como el abuso de sustancias, la genética o un entorno de riesgo, que pueden aumentar nuestra vulnerabilidad.
¿En qué sirve acudir a psicología?
Ante muchas situaciones, no siempre tenemos control o injerencia. Sin embargo, sí podemos buscar controlar y aprender a manejar lo que sentimos y cómo lo expresamos, además de tomar decisiones enfocadas en nuestro bienestar.
Es por ello que la atención psicológica se vuelve tan relevante. Es una herramienta que nos permite expresar nuestro malestar y ser escuchados, lo que puede marcar la diferencia entre la tranquilidad o la insatisfacción que puede llevar a otros actos.
Acudir a terapia no es solo para cuando se tiene un trastorno o cuando se está al borde del colapso. Buscar el acompañamiento psicológico es buscar una herramienta para el crecimiento personal que nos permite:
*Mejorar el bienestar emocional: Aprender a manejar y expresar nuestras emociones. Esto nos ayuda a prevenir o identificar una depresión o ansiedad severa, y a evitar explosiones de enojo que generen conductas violentas o autodestructivas.
*Fortalecer la autoestima y el autocuidado: Reconocer nuestro valor personal, identificar patrones de conducta y pensamientos negativos, y redirigir nuestra energía.
*Mejorar habilidades sociales: Incluyendo la comunicación, la empatía y la socialización sana.
Aportar en el tratamiento de trastornos y problemas específicos: Como depresión, ansiedad, fobias, estrés postraumático, trastornos alimenticios, problemas de pareja o de crianza, entre otros.
La psicología es mucho más que el tratamiento de trastornos; es una herramienta de ingeniería humana que nos permite entender cómo funcionan nuestras emociones, pensamientos y relaciones.
A continuación, te explico los pilares por los cuales la psicología se convierte en un apoyo fundamental para la vida:
1. El Autoconocimiento y la Regulación Emocional
La mayoría de nuestros conflictos nacen de no entender por qué reaccionamos como lo hacemos. La psicología nos enseña a identificar patrones de conducta y a gestionar las emociones en lugar de reprimirlas.
Desarrollo de la inteligencia emocional: Aprender a nombrar lo que sentimos reduce la ansiedad.
Gestión del estrés: Proporciona herramientas técnicas (como la reestructuración cognitiva o el mindfulness) para afrontar la presión diaria.
2. Mejora de los Vínculos Sociales
Somos seres sociales, y gran parte de nuestro bienestar depende de la calidad de nuestras relaciones. La psicología ofrece estrategias para una comunicación asertiva, permitiéndonos establecer límites sanos y desarrollar empatía.
3. Resiliencia ante la Adversidad.
Como mencionabas en los textos anteriores sobre el trauma, la vida presenta crisis inevitables. La psicología no evita el dolor, pero ayuda a que ese dolor no se vuelva crónico, transformando la experiencia traumática en una oportunidad de crecimiento (crecimiento postraumático).
4. Optimización de Capacidades (Neurodiversidad y Aprendizaje)
No todos los cerebros funcionan igual. La psicología educativa y la neuropsicología permiten que personas con perfiles distintos (TEA, TDAH, Altas Capacidades) encuentren su propia forma de éxito sin tener que encajar en moldes rígidos.
5. Prevención y Salud Física
Existe una conexión inseparable entre la mente y el cuerpo (eje microbiota-intestino-cerebro). Una mente equilibrada:
Fortalece el sistema inmunológico.
Mejora la calidad del sueño.
Reduce el riesgo de enfermedades psicosomáticas.
En resumen, la psicología es un apoyo porque nos devuelve el protagonismo de nuestra propia historia, dándonos las herramientas para dejar de actuar por "piloto automático" y empezar a decidir con consciencia.